Cerrando capítulo

Y entonces se fue, se fue sin despedirse, aún sabiendo que probablemente no regresaría, aún sabiendo que hace cinco años se conocían, que antes que todo había existido una amistad, aún sabiendo que le había dicho que no se fuera a ir sin despedirse, aún sabiendo que eso le dolería. 

Y entonces se dio cuenta que quien se había ido realmente nunca le había querido, que nunca fue nada en su vida, tal como la última vez que hablaron se lo dijo eres uno más. 

Pero entonces se dio cuenta también que ya no dolia era tiempo de cerrar ese capítulo, que ya no envejecerian juntos, se dio cuenta que realmente no perdía nada, que quien perdía a alguien que le quería sinceramente era quien se había ido. Jamás valoro, jamás le importo. El hilo rojo jamás estuvo ahí. 

Si no dolia, no dolia pero como cansaba, era cansancio, cansancio de volver a intentarlo uno y otra vez en otra mirada, en otras manos, en otros abrazos, sencillamente era cansancio que una y otra vez pasará lo mismo, ¿cuantas veces más?  ¿cuantas veces más? Acaso es mejor cerrar la puerta, levantar el puente, tirar la llave. Es decir, le había conocido por cinco años y aún así le fue tan fácil irse sin despedirse, romper lazos, si podía hacer eso que se podía esperar de las otras, si definitivamente es más cansancio. Cansancio y la pregunta ¿valdrá la pena?  

Me incomodas

– Me incómodas – le dijo con el tono más hiriente posible

– ¿Disculpa? – respondió extrañado todo había estado bien, una noche antes habían salido a cenar como siempre – ¿A qué te refieres?

– Sí, me incómodas no sé como responderte eres demasiado cariñoso conmigo

– Pero siempre te he tratado así, solo son palabras que reflejan lo que siento ¿qué tiene de malo?

– No siempre, ahora es más, me molesta; si no dejas de tratarme así me alejare de ti

– ¿Estas hablando en serio?

– Sí, si quieres que te siga hablando deja de ser tan cursi, demasiada miel.

– Lo siento, pero no puedo dejar de ser quien soy, simplemente te trato como me nace y desde que nos conocemos hace más de cuatro años siempre ha sido así, siempre has sido especial para mi.

– Tú no eres especial para mi eres uno más.

– Bueno pues de verdad lo siento que te moleste que te trate de forma cariñosa pero jamás te he faltado el respeto, tampoco nunca te he pedido algo más, solo te trato como me nace y siempre lo voy ha hacer.

– Pues entonces me alejare de ti ya que no quieres hacer un esfuerzo para que no te deje de hablar.

– Esa es tu decisión, no puedo obligarte, así como también no puedes obligarme a no ser fiel a mi mismo, a cambiar mi personalidad y dejar de actuar en base a mis sentimientos.

– Demasiado te he aguantado, con nadie peleo como contigo.

– Para que exista una pelea tienen que haber dos personas, no puede ser todo mi culpa, lo que sucede es que te gusta tener la razón, reflejas en mi lo que te molesta de ti. Y aveces con quien más peleas es porque más te importa.

– Ya estas siendo intenso de nuevo, deja de ser cursi. Bueno sino lo quieres intentar esta bien lo entiendo pero yo ya te lo dije me alejare.

– Es tú decisión y yo te entiendo, debe ser muy difícil tener a alguien que te trata con palabras cariñosas,  que te quiere sinceramente sin pedirte más, que quiere cuidarte, que siempre está ahí cuando le has necesitado. Pero aún así, como te digo, debo ser fiel a mi mismo y no puede dejar de actuar en base a lo que siento y nace en mis emociones. Que complicado ser tú tratas de alejar a alguien que te quiere.

– No realmente no es complicado a mi me das igual solo estoy hablando con sinceridad.

– La sinceridad jamás es excusa para lastimar, pero como te digo no puedo cambiar lo siento seria negarme a mi mismo.

– Bueno me alejare entonces…

Tienes que controlarte

Tienes que controlarte, ya te han lastimado mucho.

Tienes que controlarte, ya no quiero más lágrimas.

Tienes que controlarte, es muy rápido para que te enamores.

Tienes que controlarte, es probable que no sienta lo mismo.

Tienes que controlarte, pero entonces me abraza, pero entonces me besa, pero entonces me doy cuenta que ya me hace falta, que quiero cuidarle, que quiero demostrarle que si se puede querer. Quiero demostrarle que si existe el para siempre.

Entonces me doy cuenta que nuevamente sufrire…

Miedo 

No hay peor nostalgia que añorar un amor que nunca logró comenzar. 

Ni hay mayor mala suerte que querer entrar en un corazón que fue tan lastimado y tiene sus puertas cerradas. 

No hay mayor temor que darte cuenta que le pierdes y saber que en primer lugar nunca fueron lo que quisiste que fueran. 

No hay mayor arrepentimiento que no haberle conocido antes de la persona incorrecta. 

Ni hay mayor frustración que no lograr que confíe en ti, no lograr transmitirle que podrían ser felices. 

Quieres luchar, quieres que entienda que no se aisle, que confíe, que no tenga miedo, que tu también lo tienes y aún así estas dispuesto… quieres luchar. 

Quieres que no se esconda tras los muros de el tiempo, las metas, el pasado, los amigos, que en realidad lo que tiene miedo es que sabe que esta sintiendo algo y no quiere que su corazón sufra nuevamente. 

Quieres que entienda que le cuidaras, que no le lastimaras a propósito, que… que… Quieres que entienda pero la verdad muy probablemente solo no sienta lo mismo. Y por lo tanto no puedes luchar… 

¿Me amas? 

-Te amo 

Gracias. 

-¿Tu me amas? 

No. 

–  ¿De verdad? 

Bueno, cuando te veo siento algo raro en el estómago, son como mariposas, siento que el mundo da vueltas y que me tiemblan los pies… 

-¡Entonces si me amas! ¡Eso que dices es amor! 

Espera, espera ya se me paso creo que eran náuseas, lo siento…   

– ¡¡Malo!! 

Jajaja claro que te amo más que a mi vida,  que pregunta más tonta… 


El amor en los tiempos del Facebook 

Las relaciones se han vuelto difíciles día con día, nadie hace tiempo de enamorar; el coquetear se ha aislado a likes, las conversaciones son mensajes de WhatsApp, los sentimientos se han reducido a emojies, la infidelidad se ha vuelto la normalidad, y el ser lastimado lo natural al amar. Se vive el presente y el ahora, atrás quedaron el vivieron felices por siempre…  

No puedo dormir

“No puedo dormir” – me dijo – entró a la cama abrazandome de tal forma que parecía que no quería soltarse, sentí su tacto gélido en mi piel, tanto como el hielo, el cual me produjo escalofrío. Sentí sus lágrimas humedecer mi espalda al apoyar su cabeza en mi espalda, sonreí, me sentí feliz no quería dar vuelta apesar de la frialdad de sus dedos, me mantuve inmóvil toda la noche con los primeros rayos del amanecer atravesando la ventana deje de sentir sus heladas manos, me di la vuelta acaricie la ropa con que le había enterrado y sonreí nuevamente después  de tanto tiempo sin hacerlo